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Como maroma de plaza

                                                        

    Corrían las primeras horas del martes 14 de octubre de 1986 cuando pasadas las siete y treinta horas salió el sol – aquella mañana pintaba distinta para toda la familia - unos iban y otros venían , en ese momento llegue yo. Según me contaron los labios de papá Sebastián, mi nombre Maria del Milagro surgió de la imaginación de mamá Mirta y de la intervención de la abuela Lucinda. Con el transcurso de los meses todo volvió a la normalidad, si se puede llamar normal el cuidado de un bebé que ingresa a la familia.

           Poco a poco fui creciendo rodeada del cariño de mis padres, el cuidado de la abuela, las mañas del bisabuelo Alberto y los juegos y las bromas que siempre se hicieron presentes con Ricardo, hermano de mamá y soltero del grupo familiar. Vivíamos en un primer momento en casa de la abuela, hasta que mamá y papá construyeran la casa que tenemos hoy ubicada a unos 9 kilómetros aproximadamente del centro de Tunuyán. La mudanza fue tan solo de 100 metros lo que da a entender que seguíamos firmes en Colonia Las Rosas.

          Tiempo después ya no estaba sola mi hermano Sebastián – Kuty para la familia - llego para acompañarme. Juntos nos encargábamos del desorden y de a ser rabiar a la abuela que nos cuidaba mientras mamá – como docente – trabajaba en una escuela y papá en forma independiente se ocupaba de su camión.

          Pasaron unos años y daba  comienzo el año 1992, con llegaba el ingreso a la escuela y el inicio en el largo camino del saber.

          En jardín de infantes me encontré con un gran grupo de compañeros que al igual que yo estaban en un mundo nuevo. Por suerte nos esperaba la señorita Mary que con su amor y dulzura nos llevo a descubrir el espacio que nos rodeaba, quienes éramos y que lugar ocupábamos. Dentro de sus técnicas se encontraba la de hacer visitas y recorrer lugares; visitamos una especie de granja que había cerca de la escuela, el correo que por aquel entonces funcionaba y la casa de algún que otro compañero. En la carpeta de jardincito – o por lo menos en la mía – quedo registrado con un simpático dibujo el día que visitamos la casa de mi abuela. 

          La casa de mi abuela es y fue tan significativa en mi vida que es allí donde termine quebrándome el brazo izquierdo por saltar de una silla rota y vieja. 

          Como mamá era docente y trabaja en la Escuela América del distrito de las Pintadas a mi me encantaba acompañarla. Recuerdo alguna de las largas caminatas hacia mi otra escuela ya que ésta quedaba a unos tres kilómetros más o menos de mi casa. Cuando digo mi otra escuela es por que en ocasiones era alumna de la seño Ana maestra del jardincito de este establecimiento. Como me creía parte de la institución quería participar en todo, y fue así que durante unos cuantos días ensaye para participar en un acto patrio.  Sentada con un compañero en una especie de carruaje antiguo teníamos que dar una o dos vueltas en la galería donde se realizaba el acto. Durante los días de ensayo mi entusiasmo fue tan grande que mamá me compro un sombrerito rosado para que luciera aquel día .¡Por fin llego el momento! Pero ... ¿ qué paso? mi compañero de viaje no pudo ir al acto, entonces mamá y sus colegas decidieron que tendría el gusto de ser acompañada por otro niño. La desconformidad que sentí me llevo a “renunciar” y no participar en el acto. En fin, termine prestándole el sombrero a otra niña que salió en mi lugar y tuvo el placer de pasear en el pequeño sulqui a pedal que mamá había llevado a la escuela.  

          Y es así que entre golpes, visitas y con un brazo quebrado a cuestas culmine el jardincito. Ya estaba con un pie en primer grado, por suerte este año podría dormir un poco más ya que iría de tarde a la escuela. Primer grado llego de la mano de la señorita Eumenia, con ella aprendí los números,  a reconocer las letras y dar forma de oración a mis palabras sueltas. Recuerdo el día que vinieron dos enfermeros y un doctor del centro de salud de la zona a ponernos la vacuna, el pácino que rondaba el ambiente era tan perceptible como las bromas que Maximiliano hacia a todo aquel que dejaba caer sus lágrimas o manifestaba dolor en su rostro. Mis lágrimas no brotaron por mis ojos pero ganas de llorar no me faltaron.

           Por esta época y gracias a la observación de la maestra descubrí mis dotes de actriz, participé en un acto patrio como vendedora ambulante, me encargaba de la venta de mazamorra. Para lograr una correcta producción acorde a la época me disfrazaron y pintaron de negro el rostro con un corcho quemado, que combinaba perfecto con el recitado de un versito que más o menos decía así: Mazamorra bien hechita para viejas y gorditas, para flacas y jovencitas.¡Cómpreme mazamorrita!!

          El tiempo siguió su curso y en un abrir y cerrar los ojos ya estaba en segundo grado. La señorita Silvana nos acompaño en un largo periodo y en tercer grado seguiría al frente de un grupo de alumnos que se renovaba. Durante estos años tuvimos compañeros nuevos, entre ellos llegaría Mayra quien hasta el día de hoy es una de mis mejores amigas y a quien tuve que aguantar toda la secundaria, pero esa es otra historia. Estando en tercero obtuve mi primer regular ¡¡ que ganas de llorar !! tenía aquel día. Recuerdo que nos sentábamos en unas mesas celestes en las que cómodamente cabían cuatro personas. El curso era pequeño y estaba ubicado junto a unas de las puertas que nos conducía al patio.

          No queríamos separarnos de aquella maestra y le pedíamos que nos acompañara en cuarto grado – pero como todo lo que uno quiere no se logra – empezamos un año escolar nuevo con una docente distinta y en otro horario. A partir de ahora nos tocaba madrugar, iríamos a la escuela por la mañana. Como la suerte me acompañaba la caminata no sería larga ya que el establecimiento escolar – 1-197 Dr. VENTURA GALLEGOS – al que yo asistía estaba solo a dos cuadras y medias, casi tres de mi casa. Que incomoda y rara me sentí el primer día de clases del ciclo lectivo correspondiente a 1996, de ser los mas grandes del turno tarde pasamos a ser los mas pequeños del turno mañana. Todo sería cuestión de acostumbrarnos y para ello contábamos con la presencia de la señorita Edith.

           Descubrí mi faz de escritora y el debut sería con una carta a Gustavo el compañero de grado que me agradaba. Fue tanta la cobardía que sentí que no me anime a entregársela y decidí guardarla en el diccionario, error que después le costaría al curso completo. No recuerdo quien me pidió prestado el diccionario un día y al sacarlo de la mochila cayo al suelo mi gran secreto. Sandra la encontró y no tuvo mejor idea que entregársela a la seño ¡ el revuelo que se armo!, todo cuarto grado formado en fila en la puerta de la dirección hasta que apareciera el creativo de dicha manifestación. Algunos de mis compañeros creían que la carta la había escrito alguno de los mismos chicos para después tener con que burlarse del propio Gustavo o servirles de cargada para el resto, el asunto era que llevábamos un buen rato ahí parado: perdimos un recreo y llegaba la hora de Educación Física, nunca fue mi preferida pero no podía permitir que mis compañeros perdieran una de las horas más importantes para ellos. Es por ello que en un mar de lágrimas le confesé a la señorita Colly – profe de gimnasia – que la creativa había sido yo.

           1997 comenzaba a correr y empezaba quinto grado, este año justamente no fue bueno para mi familia después de estar cuatro años muy enferma mi mamá un dichoso día dejó de acompañarnos. Por suerte conté con el apoyo de la señorita Silvia – maestra de entonces – y todo el cariño que de algún modo recibí de mis compañeros. Con el apoyo de todos y mi esfuerzo, quinto paso dejándome muy buenas calificaciones y el recuerdo de un acto muy especial. Para el día del maestro, la organización del acto estuvo a cargo de la docente de mi grado, quien selecciono un grupo de alumnas que interpretarían a cada una de las otras maestras de la escuela. A medida que descifraban quien simulaba a quien se acercaba y se le hacía entrega de su correspondiente regalo. Fue un acto muy divertido en el que salió a la luz algún que otro secretito o comentario que corría entre ellas a la hora del té. 

          Los últimos años en mi escuela primaria dejaron muchos recuerdos. A partir de ahora no tendría una sola señorita , mis ojos verían a tres bellas maestras por día: la señorita Gaby se encargaría de las ciencias, tanto de las Sociales como de las Naturales, Lengua estaría a cargo de la seño Silvia y la dichosa matemática la daría la señorita Martita.

         A fines de sexto grado obtuve el mérito de ser escolta de la bandera ¡que orgullosa me sentía! De poder representar en cada acto a mi escuela. Llegaron también los viajes, fuimos tres días de campamento a Papagayos en el departamento de Las Heras. El viaje era en conjunto con séptimo grado y una vez allí debíamos organizarles la despedida. Para la cual diseñamos algunas prendas que debían cumplir, la elección de la misma para cada uno de ellos se hizo al azar, colocamos pegado de bajo de los platos diferentes papeles de colores que representaban prendas distintas.

           Estaba de moda la película Titanic y tuvimos la suerte de verla. ¡Como nos reíamos de dos compañeras que por poco inundan la colonia de tanto llorar!. Unas lloraban y otras tomaron la película a risa, recuerdo que como postre de la cena de ese día nos dieron naranjas y las cáscaras le sirvieron a María para representar a los pasajeros que cómodamente viajaban en la almohada que tirando al piso  simulaba ser el barco. Se arrastraba sobre ella por el piso de la habitación y en determinado momento se encontraba con una frazada que producía la colisión y el inmediato hundimiento del barco.

          Nos contaron una historia de misterio que supuestamente había ocurrido en el lugar, la cual usaron como excusa para  que la señorita Heliana disfrazada nos asustará en la noche metiéndose en el baño y/o gritando y haciendo ruidos extraños recorriera los pasillos que llevaban a las habitaciones. Teníamos los cuartos separados chicas por un lado y varones por el otro, y a su vez estábamos subdividimos: las chicas de sexto en una pieza y las de séptimo en otra, lo mismo sucedía con los varones.  Como nos acostábamos temprano – las chicas de sexto – nos encargábamos de ir a golpear la puerta de la habitación de las más grandes que con sus quejas lograron que las docentes vinieran y nos retaran. El reto por lo menos a nosotras nos sirvió, de los varones no puedo decir lo mismo, quienes decidieron abrir la ventana y saltar por ella hacia a fuera. Una vez en el patio corrían y golpeaban nuestra ventana y decían un montón de pavadas, lo cómico de aquella noche fue verlos correr en calzoncillos alrededor de la colonia en cumplimiento de la penitencia que le pusieron las maestras. Las dos vueltas que realizaron fueron interminables como las bromas y las cargadas que recibieron de todas nosotras.

         También realizábamos algunos juegos como la búsqueda del tesoro, nos enfrentábamos mujeres  vs. varones en algún partido de fútbol o voley, salíamos de excursión a conocer los lugares linderos, una mañana - por ejemplo - cargamos algo de comida en nuestras mochilas y llenamos de agua las  cantimploras y nos fuimos a caminar, subimos un cerro que estaba cerca de la colonia y desde arriba teníamos un panorama ideal  del lugar que visitábamos. Podíamos observar la ciudad a lo lejos cubierta de una gran nube gris y al girar unos noventa grados contemplábamos el verde de los árboles que rodeaban a la colonia y el gris resplandeciente del techo que brillaba por los rayos del sol. Además podíamos observar los caminos marcados que las huellas de las motos dejaban al subir.

         Al regresar del viaje que había logrado unirnos más que nunca, nos esperaba la organización del Festival de Fin de año, en el que los chicos saltaban el cajón y nosotras ensayo tras ensayo tratábamos de aprendernos la coreografía para bailar sobre steps. 

        Con los cambios que comenzaron a surgir en la educación hizo su desembarco en séptimo grado la legua extranjera, inglés llegaba de la mano de la señorita Cecilia que en un primer momento nos guiaba en la sala de computación inaugurada a penas poco tiempo a tras. Gran parte de nosotros estaba cursando en la capilla de Colonia Las Rosas el segundo año de catequesis para realizar la Confirmación, como asistíamos los días viernes teníamos la excusa de que por ser el último día de la semana y que hasta el  próximo lunes no volveríamos a vernos, aprovechábamos el patio de la capilla para seguir jugando. En ocasiones decidíamos juntarnos e ir en patota a la casa de alguno.

          El viaje de fin de año del '99 no lo vivimos como el anterior quizás por que éramos conscientes que después de volver cada uno se iría por su lado. Pero esto no quita que igual la pasamos ¡ bomba!. 

         Llego diciembre y el acto de fin de curso nos esperaba. Además de hacer la entrega de la bandera a los nuevos abanderados y escoltas con Mayra llevamos a cabo la lectura de la carta de despedida de todo séptimo grado. Con ella le dijimos adiós a nuestra escuela y a una etapa tan importante que no nos permitía que ese adiós fuera un hasta nunca, sino un HASTA SIEMPRE.  

22/11/2006 21:31 maria del milagro ortubia Enlace permanente. sin tema

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gravatar.comAutor: Prof. Martín Elgueta

Milagros el relato es exquisito y con un estilo muy bien logrado.
En este sentido solicito tu autorización para sumarlos a las biografías escolares del blog que lleva ese nombre. Espero tu respuesta al respecto.

Fecha: 13/04/2007 12:21.


gravatar.comAutor: Natalia Ortubia

Hola Milagros! estaba buscando cosas en el google y se me ocurrió buscar mi nombre, y apareciste! jaja!
No,yo solo queria saber que es eso, Ortubiaque es un pueblo, una cuidad? No muucho no conosco Mendoza, solo San Rafel, Las leñas , El Nigüil, y General Alvear que es en donde están mis tios.
Bueno solamente eso, espero que me contestes quiero saber que hay con mi apellido de importante en Mendoza una provincia taaan linda y limpia, soy de Bueos Aires, pero Mercedes, no Capital,poruqe sino muero! jajaja! naa... nose es medio feo eso, jaja me gusta mas lo pasifico, jejej Mercedes está bien! jaja! Bueno creo que nada mas! AA!! SI! tengo 15 años! ahora si!

Saludos!


_____Natalia-o-.

Fecha: 01/07/2007 07:42.


Autor: anahi

su me ispira es mas,parece como si contara mi vida escolar

Fecha: 29/11/2007 23:28.


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